Cuando Conversamos 

Es la historia de dos almas que se volvieron a encontrar en un vecindario muy humilde, en sus familias corrían tiempos de escasez. Sus padres un tanto distraídos los dejaban merodear el caserio. Juana ya había cumplido los 10  y Paco acababa de celebrar los 11 añitos. En aquella mañana de Abril, salieron a buscar con quién jugar; cuál su sorpresa, dijo🫢 Juàna, -oye niño-  tienes mis mismos ojos,  ¡🫩h!  ladrón...

Ja, ja, ja, Soy paco, ¡mi bella!

extendiô su manito un tanto embarrada, y la dulce niña limpio la suya con su desgastado delantal, (ya tenía que lavar los trastes de la familia)

¿que te parece si acordamos ser amigos para siempre?

" Dijo con ternura Juanita "

Paco tomó la manita de la pequeña y dando un tierno beso dijo:

¡aceptó mi bella!

¿Dónde aprendiste a decir eso?

En un libro de historias que tiene mi profe en la escuela.

Caminaron sin soltar las unidas manos, cuando vieron un libro deshojandose por la acción del viento matutino; Paco corrió hacia él, -lo tomó y volviéndose a su bella niña, dijo-

¿quieres aprender a leerlo juntos? 

Será nuestro secreto -contesto Juana-

confío pueda salir todos los días luego de hacer mis deberes y juntarnos para leer; claro cuando aprenda en la escuela.

Muchachos,

-decía el abuelo de la playa 🏖️-

"la única forma de mantener vivo el matrimonio es conversando cada amanecer y todas las noches"

 

El trabajador de playa observaba las tumbonas (camas) de aquella playa caribeña; cuando divisaba una pareja con libros, acostumbraba a decir: " los lectores son bienvenidos a la playa"

Las parejas daban toda clase de respuestas al cumplido:* para matar el tiempo; *oh, siempre quise leer este autor, *también escribo, debo retroalimentarme, etc.

Pero en especial hubo un comentario que lo invito a detenerse;

leer, para nosotros hace parte de nuestra convivencia; llevábamos algunas semanas separados por trabajo, y estamos escapados este fin de semana para reencontrarnos.

Interesante historia -comento el trabajador-

¿leen y luego intercambian 💡 ideas?

Sî, es el oxígeno para nuestra amistad y matrimonio; desde niños tenemos este acuerdo. Cuando la vida nos separó, Paco estudio ciencias sociales y  yo Juana, me alisté en medicina. Estás carreras tienen muchos estudios de casos, se lee bastante; y nosotros siempre hacemos tiempos para conversar. 

Los felicitó y admiró - argumentó el servidor de la playa;

¿disculpen son esposos?

...de toda la vida y se tomaron de la manos...

 

Coincidió que el trabajador de playa estuvo todos los días de ese fin de semana.

Pasaron las cuatro horas de aquel viernes! luego de recibir una propina (tip's) se acercó y les preguntó: vienen mañana?

¿Desean que les aliste y separé un lugar frente al mar?

Sería maravilloso -dijo Paco, a Juana le encanta perderse observando el horizonte...

Y, así se creo una sencilla amistad entre un servidor y unos huéspedes. Ellos agradecían tener el vínculo del eterno diálogo, no escondían ese buen hábito que no los dejaba estar aburridos en la relación de pareja. Pedían un cocktail cada hora aproximada; luego subían a la habitación a hacer una siesta.

El último diálogo del último día,  compartieron que llevaban 33 años juntos; al principio lleno de carencias por la escasez de sus familias cuando fueron niños y jóvenes. Luego, de mucha disciplina y trabajo; se casaron en una notaría, no querían estar más separados, y una habitación con una cama sencilla rentada, fué su primera morada. 5 años después llegaron gemelos, ya tenían una casa cómoda, aunque rentada, ellos la podían pagar; tenían una reserva en efectivo, para que Juana estuviera un año con los niños; uno de ellos salió siendo un lector empedernido; el otro más creativo con la tecnología.